lunes, 26 de mayo de 2008

¿Por qué?

He tenido todo lo que va de año para ver la quinta temporada de esta serie ¿¿Por qué tengo que engancharme justo ahora??

martes, 13 de mayo de 2008

Martes 13

Otra vez más me encuentro atrapada entre una espesa nube de humo que aturde a mis sentidos e impide todo tipo de avance. Siempre culpé a los demás y huí de su lado anhelando encontrar a alguien que me ayudara a ser consecuente con mis ideas para tratar inconscientemente de justificarme y conseguir relegar en los otros las causas de mis acciones. Por fin, de un modo imprevisto, tomas una desviación en tu camino y te sitúas a mi lado, pero todas mis actitudes permanecen inalterables como si formaran parte de mi más pura esencia. Me miras y me confiesas con un tono gélido que no crees ni en mis propósitos ni en mis planes, mientras que cada bocanada de aire que abandona mis pulmones aumenta la densidad del ambiente. Podría decirte que es cierto, que ya ni siquiera creo en ellos yo misma, pero entonces te mentiría, porque sé que algún día el único humo que viaje conmigo será el del recuerdo de la confianza que una mañana se depositó en mi palabra. Comienzo de nuevo y descubro con cierta sorpresa que a pesar de lo que solía creer necesito llegar al matrimonio, pero al más puro estilo Jung: como una conciliación del inconsciente con el espíritu.

viernes, 9 de mayo de 2008

La Nuit



Oh nuit vient apporter à la terre
Le calme enchantement de ton mystère
L'ombre qui l'escorte est si douce
Si doux est le concert de tes doigts
chantant l'espérance
Si grand est ton pouvoir transformant
tout en rêve heureux

Oh nuit, oh laisses encore à la terre
Le calme enchantement de ton mystère
L’ombre qui t’escorte est si douce
Est-il une beauté aussi belle que le rêve
Est-il de vérité plus douce que l’espérance

*Los chicos del coro

lunes, 5 de mayo de 2008

De viaje

Llevaba tiempo ansiando introducir sus pasos más allá de la entrada de aquella profunda y oscura cueva subterránea que le conduciría a conversar con el mismísimo Saturno. Sería un largo descenso, casi vertical y le recibiría con sus mejores galas tejidas en plomo, pero aun estaba lejos y tan solo intuía a todas aquellas serpientes que la custodiaban por el leve siseo que distinguían sus oídos.
-Será imposible emprender este viaje -se dijo para sus adentros. Incluso fuera de ella reinaba la oscuridad, era de noche e intuía que aun faltaba mucho para que el gallo emitiera algún sonido. Recibía mensajes tratando de desalentarle, poniendo a prueba su empeño, y a pesar de que varias veces estuvo tentado a obedecer las órdenes, recordó de pronto la vela que portaba consigo. Podía palpar la cera que sus manos aprisionaban y contempló a la llama vacilante. Sus suspiros de desaliento estuvieron al borde de apagar el fuego que decoraba su mecha en llamas, pero este siempre conseguía librarse de tan fatal destino y retomar su camino ascendente. Tenía la cera y tenía el fuego, pero la mecha era corta... Debía de partir y ese era el momento justo.

viernes, 2 de mayo de 2008

Momentos

Llegué a tu casa al anochecer en ese último autobús que solitario atraviesa decenas de pueblos oscuros. Me recibiste, como es habitual, con una sonrisa, apoyada contra el marco de la puerta y contemplándome avanzar torpemente a lo largo del pasillo. En ese momento, nuestros besos son siempre fugaces, cada vez más, pero aun así me gusta revivirlos una y otra vez siempre que se me brinda la posibilidad de pasar al menos unas cuantas horas a tu lado. Tu apartamento estaba bañado por una luz tenue, propia de las noches en las que te relajas distraída en el televisor.

Como si de un ritual ya casi se tratara, me desprendí de mi maleta, mientras tomabas las dos tazas de té de la cocina para apoyarlas más tarde en la mesa del salón. Ya no hace frío, pero no por eso ha perdido el encanto acurrucar mi cuerpo desnudo junto al tuyo debajo de una suave y fina manta en el sofá. La película avanza, pero hace ya mucho que mi mente ignora por completo aquello que mis ojos le transmiten y se centra, única y exclusivamente, en sentir como mis manos recorren lentamente esas caderas ligeramente curvadas. Tu mirada asemeja no percibir a mi cuerpo en absoluto, ese que se sitúa próximo detrás de ti, pero tu piel me cuenta de nuevo que me sientes muy cerca. Los minutos transcurren mientras mis dedos se dedican plenamente a la tarea de redescubrirte como tantas veces ya lo han hecho. Tu corazón bombea poco a poco más fuerte con el paso del tiempo y casi siempre que mis labios rozan tu cuello no puedes evitar emitir un leve suspiro. Disfrutas dejándote hacer de ese modo, sintiendo mi piel rozando despacio la tuya, mi boca humedeciendo tu cuello y tu nuca, y mis dientes mordisqueando tímidamente esas zonas ya mencionadas. Aguantas en esa postura durante unos fugaces minutos, hasta que dominada por tu líbido, giras tu cuerpo en busca de mí permitiendo de esta manera que tus senos se acerquen a los míos. Cuando me miras, suelo acariciarte en la mejilla para atraerte de una forma inocente hacia mis labios, y es entonces, en ese instante, cuando tus ojos se vuelven mucho más claros, de un color casi turquesa, que me hace recordar el momento preciso en que por primera vez aparecieron en mi vida. Pero es que he de confesarte que cada vez que estoy con ella, en el fondo también lo estoy contigo.